Una cartilla sobre el trastorno obsesivo-compulsivo

Nota del editor: esta es la primera de una función de dos partes que trata el trastorno obsesivo compulsivo. La segunda parte se centrará en la terapia cognitivo-conductual como tratamiento.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) proviene de la palabra alemana zwangsvorstellung (presentación o idea obligada), que abarca tanto las experiencias mentales como las acciones que comprenden el trastorno. Una vez que se pensó que era raro, las tasas actuales de por vida y anuales sugieren que el TOC es frecuente,1,2,3 y consistente a través de culturas y países.4,5

Anteriormente clasificado como un trastorno de ansiedad, el TOC ahora se ha trasladado a su propia categoría junto con otros trastornos caracterizados por trastornos repetitivos de pensamientos y comportamientos (trastorno dismórfico corporal). [BDD], Trastorno de acaparamiento, trastorno de tricotilomanía (desgarro del cabello), trastorno de excoriación (raspado de la piel) y trastorno obsesivo compulsivo inducido por sustancias / medicamentos y trastornos relacionados) en nuestros nuevos sistemas de clasificación diagnóstica, el DSM-5 y el ICD-10.

Estos cambios se basaron en estudios que demuestran que estos trastornos, en particular el TOC, el BDD y la hipocondría, se ejecutan en las mismas familias, tienen un curso de enfermedad y una respuesta al tratamiento similares, y pueden compartir algunos fabricantes biológicos. Ahora se puede observar una historia de por vida de los trastornos crónicos de tic y el grado de conocimiento (bueno, regular, pobre o ausente) bajo los dos nuevos especificadores en el DSM-5.

Aunque los avances de vanguardia en farmacología, neurofisiología, genética de neuroanatomía, teoría del aprendizaje y teoría cognitiva han contribuido a una mejor comprensión del TOC como un trastorno complejo causado por muchas etiologías, sigue siendo uno de los trastornos psicológicos más difíciles de diagnosticar y tratar. Nuestros estudios muestran que las tasas de diagnóstico erróneo son altas entre los profesionales de la salud mental e incluso más altas entre los médicos de atención primaria.6,7

Como era de esperar, las obsesiones tabú como las obsesiones sexuales y religiosas se diagnostican con mayor facilidad que las obsesiones comunes, como el temor a la contaminación o el daño. Los diagnósticos incorrectos pueden tener consecuencias desastrosas para los pacientes que, por consiguiente, pueden ser derivados para tratamientos basados ​​en evidencia o tratamientos destinados a otras afecciones.

Un estudio realizado en mi laboratorio de investigación mostró que los médicos que diagnosticaron correctamente una viñeta de paciente con TOC tenían más probabilidades de recomendar tratamientos basados ​​en evidencia para el TOC, mientras que aquellos que diagnosticaron erróneamente la misma viñeta de pacientes con esquizofrenia tenían más probabilidades de recomendar medicamentos antipsicóticos.8 En una nota más optimista, descubrimos que la incorporación de una video intervención psicoeducativa estructurada que ilustra cuidadosamente las presentaciones de síntomas variados mejoró sustancialmente las tasas de diagnóstico entre los alumnos graduados.7 7


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