Comprender los trastornos de la personalidad desde un marco cognitivo-conductual

Un importante cuerpo de investigación ahora demuestra la eficacia de la terapia cognitivo-conductual para pacientes con trastornos de la personalidad. Para involucrar y tratar con éxito a estos pacientes, los médicos deben comprender la forma altamente negativa en que estos pacientes se ven a sí mismos, a otras personas y a las relaciones interpersonales.

Como resultado de la interacción entre su herencia genética, su biología y los significados que atribuyen a las experiencias adversas de la infancia, los pacientes con trastornos de la personalidad han desarrollado creencias altamente negativas, rígidas, inexactas y disfuncionales sobre ellos mismos, otras personas y sus mundos. Aportan estos entendimientos rígidos y sobregeneralizados a la sesión de terapia. Pueden creer, por ejemplo, que son extremadamente indefensos, no amables o sin valor.

Estos pacientes también tienen creencias extremas sobre otras personas. Pueden creer que otros no son dignos de confianza, críticos y es probable que los ignoren, los critiquen o los lastimen, emocional o físicamente.

Estas creencias son bastante dolorosas, y los pacientes desarrollan ciertas suposiciones sobre cómo pueden llevarse bien en el mundo. Los pacientes evasivos, por ejemplo, creen: «Si pongo un frente falso y evito la intimidad, estaré bien, pero si muestro mi verdadero yo, otros me rechazarán porque descubrirán lo poco amable que soy». Por lo tanto, tiene sentido que muestren patrones de comportamiento («estrategias de afrontamiento») para evitar la intimidad.

Los pacientes dependientes creen: «Si confío en los demás, estaré bien, pero si trato de ser independiente, fracasaré porque soy tan incompetente». Se subyugan para que otros los cuiden. Los pacientes con trastorno narcisista de la personalidad creen: «Si impresiono a otros y actúo de una manera superior, estaré bien, pero si no obtengo admiración y servidumbre de los demás, significará que soy inferior». No es de extrañar que se autograndezcan, humillen a otros y exijan derechos.

Estas mismas estrategias de comportamiento son características de los individuos en general. Sin embargo, la mayoría de las personas pueden evaluar una situación, decidir cuál es su objetivo y modular su comportamiento de manera flexible. Los pacientes con trastornos de la personalidad utilizan un conjunto relativamente pequeño de comportamientos de manera inflexible, de una manera más extrema, en situaciones en las que dicho comportamiento es claramente disfuncional.

El desafío para los médicos surge cuando los pacientes con trastornos de personalidad traen sus creencias disfuncionales y estrategias de afrontamiento al tratamiento. Pueden suponer, por ejemplo, que su terapeuta no es confiable y es probable que los lastime, incluso en presencia de evidencia significativa de lo contrario. Pueden ser hipervigilantes sobre el daño y, por lo tanto, evaluar las actitudes y comportamientos del terapeuta de una manera bastante inexacta. Las creencias negativas sobre sí mismos también se activan fácilmente, lo que los lleva a participar en comportamientos que interfieren con la terapia, en sesión o entre sesiones.

Comprender que estos pacientes actúan reflexivamente para protegerse o para hacer frente a emociones abrumadoramente dolorosas puede aumentar la empatía de los médicos, un ingrediente esencial de la terapia si el paciente quiere progresar.

Para que los pacientes con trastornos de personalidad se vean a sí mismos y a los demás de manera más realista y logren sus objetivos, es esencial que los médicos aprendan cómo manejar las reacciones negativas y el comportamiento disfuncional de los pacientes, así como también cómo reparar las rupturas.

Judith S. Beck, PhD, es profesor clínico asociado de psicología en la Universidad de Pensilvania y presidente del Instituto Beck para la terapia cognitiva conductual, una organización sin fines de lucro con sede en Filadelfia que brinda servicios clínicos y ha capacitado a miles de profesionales de la salud y la salud mental en todo el mundo.

Referencias

Beck JS. Terapia cognitiva para problemas desafiantes: qué hacer cuando lo básico no funciona. Nueva York, NY: Guilford Press; 2005

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