Deterioro cognitivo, depresión en el lugar de trabajo

En una sociedad que depende de la productividad intelectual para la competitividad de nuestra economía, el deterioro de la función laboral puede ser perjudicial. Con el fin de maximizar el «capital humano», existe un creciente interés en comprender cómo optimizar la salud del cerebro tanto a nivel individual como poblacional.

Está bien establecido que las enfermedades mentales afectan significativamente la capacidad de las personas para contribuir a las complejas demandas modernas del lugar de trabajo, reduciendo la función laboral y la productividad, al tiempo que aumentan los costos de absentismo y discapacidad.1, 2 En particular, se ha informado que el trastorno depresivo mayor (MDD) afecta los resultados del trabajo de manera más negativa en comparación con otras enfermedades mentales debido a su alta prevalencia y su curso de enfermedades recurrentes y crónicas.3

La suposición ha sido que los impedimentos cognitivos en MDD son consecuencia de un episodio depresivo mayor agudo (MDE). Sin embargo, algunas personas con MDD han informado haber sufrido deficiencias cognitivas y un funcionamiento psicosocial / laboral reducido antes de su primer MDE. La presencia y persistencia de deterioro cognitivo en individuos con MDD antes y después de un MDE independiente del tratamiento psicotrópico sugiere que el deterioro cognitivo puede ser conceptualizado como una característica fundamental de MDD, en lugar de una consecuencia que coincide con los síntomas depresivos.4 4


Esta observación está respaldada por evidencia convergente que evalúa la depresión en el lugar de trabajo, estudios sobre el «costo de la enfermedad» y estudios de morbilidad basados ​​en la población que indican que el presentismo (la capacidad disminuida para funcionar de manera efectiva en el trabajo) representa aproximadamente tres cuartas partes de los costos del lugar de trabajo, estimado en $ 78,7 mil millones.2, 5, 6 Estos datos generan preocupación por las pérdidas sustanciales de productividad e indican que la mayoría de las personas remitidas con TDM continúan experimentando un deterioro psicosocial / laboral y están insatisfechas con sus resultados terapéuticos generales.1, 7 Esto indica la necesidad de identificar aspectos del TDM más allá de la carga emocional de la enfermedad que median el funcionamiento laboral (es decir, la capacidad de un individuo para completar adecuadamente las responsabilidades laborales).8


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