La importancia de la función cognitiva para la recuperación en la depresión

El trastorno depresivo mayor (MDD) tiene la mayor prevalencia de por vida de cualquier trastorno psiquiátrico. Las tasas de MDD crónico se estiman conservadoramente en aproximadamente el 20%, y también se informan tasas altas de recaída y recurrencia.1

Se ha planteado la hipótesis de que los déficits en los procesos cognitivos predicen futuros episodios depresivos mayores. La evidencia disponible sugiere que más del 25% del impacto de un episodio depresivo mayor en el funcionamiento del rol y los resultados psicosociales está mediado por la función cognitiva.2, 3 Los pacientes también informan comúnmente quejas cognitivas inter-episódicas durante las fases «remitidas» del trastorno que afectan negativamente su capacidad de participar en actividades cognitivamente más exigentes. Esto puede contribuir a limitaciones en su capacidad cognitiva incluso en ausencia de depresión.4 4

Si bien existe evidencia acumulada de que los impedimentos cognitivos son clínicamente significativos, replicables y consistentes entre las personas con MDD, pocos estudios han tenido como objetivo principal evaluar el impacto de la cognición deteriorada en el funcionamiento psicosocial general en esta población clínica.5-7

La nueva literatura sobre la cognición en MDD ha sugerido que la función cognitiva se puede separar en 2 categorías ampliamente interrelacionadas: 1) procesamiento cognitivo de estímulos no emocionalmente equilibrados (por ejemplo, resolución y planificación de problemas) y 2) la percepción, reconocimiento y modulación de estímulos valenceados.8, 9

Los modelos de la naturaleza dinámica y recíproca de las interacciones cognitivo-afectivas sugieren que las personas con MDD muestran una respuesta «de abajo hacia arriba» (por ejemplo, procesos neurobiológicos) a los estímulos emocionales y un control cognitivo «de arriba a abajo» disminuido.10, 11 Los recursos cognitivos tienen una capacidad limitada (p. Ej., Memoria de trabajo) y requieren que la información relevante se actualice de manera eficiente para estar al tanto de los cambios internos y externos. Sin embargo, si la selección, secuenciación y monitoreo de la información entrante interna y externa son interrumpidos por información negativa, eso interrumpe las estrategias cognitivas generadas para lograr un objetivo específico, y la respuesta «de abajo hacia arriba» ha exigido la capacidad del individuo para permanecer enfocado .12, 13 Esta hipótesis está respaldada por informes que estiman que aproximadamente del 20% al 30% de las personas con MDD exhiben deficiencias cognitivas pronunciadas en la función ejecutiva (p. Ej., Memoria de trabajo y atención), lo que representa una manifestación fenotípica de alteraciones en la estructura cerebral, la función, la composición química y circuitería dentro y a través de redes cerebrales distribuidas.5, 8, 9

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